
Unción de Cristo en Betania
Óleo sobre lienzo.
Atribuido a Juan de Sevilla (1643-1695)
Escuela granadina. Siglo XVII
Medidas con marco: 94 cm alto x 102 cm ancho
Medidas sin marco: 86 cm alto x 94 cm ancho

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“Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, el mismo a quien había resucitado de entre los muertos. Ofrecieron allí una cena en honor de Jesús. Marta servía la mesa y Lázaro era uno de los comensales. María tomó un frasco de perfume muy caro —casi medio litro de nardo puro— y lo derramó sobre los pies de Jesús; después los secó con sus cabellos. La casa entera se llenó de la fragancia de aquel perfume.”
La unción consiste, fundamentalmente, en derramar sobre el cuerpo de Cristo sustancias aromáticas que aparecen descritas en las fuentes de manera genérica como aceites, perfumes o ungüentos, o de manera específica como nardo, cuyo gran coste se subraya. Este rico perfume, guardado en un recipiente de alabastro, fue derramado sobre su cabeza (Mt y Mc), sobre sus pies (Jn), o sobre ambos, cabeza y pies (Lc).
En la pintura se representa a la perfección el episodio bíblico de la unción que tuvo lugar en el comedor de la casa de Simón el fariseo según unos, o Lázaro el leproso según otros.
Presidiendo la mesa se encuentra Simón, y a su derecha está representado Judas Iscariote, normalmente con la barba roja asociada a su mala fortuna. A su lado, otro personaje masculino irreconocible.

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Como protagonista de la escena se encuentra Cristo y a sus pies, María, quien, tomando una libra de ungüento de nardo legítimo, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos.
Además, el juego de luces y sombras hace que María quede prácticamente en penumbra a los pies de Jesús.

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La imagen de Cristo es muy representativa ya que se encuentra con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, lo cual se otorga dos significados fundamentales. Por un lado, la humildad ante el gesto de adoración de María y, por otro, la anticipación a la cruz, simbolizando su preparación y aceptación para su sepultura.

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Una serie de objetos de lujo y elementos ornamentales rodean la escena creando la ilusión del hogar acomodado en el que tiene lugar la escena. Una jofaina con aguamanil en metal muy trabajado, unas columnas salomónicas y un cortinaje rojo al fondo enmarcan a los personajes alrededor de la mesa, el trono de estilo renacentista italiano sobre el que se sienta Cristo, …

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Juan de Sevilla (Granada, 1643-1695) fue uno de los principales pintores del barroco granadino y uno de los continuadores más destacados de la escuela de Alonso Cano. Formado junto a Francisco Alonso Argüello y Pedro de Moya, desarrolló un estilo propio caracterizado por la influencia flamenca de Peter Paul Rubens, el colorismo veneciano y las reminiscencias canescas.
Desde la década de 1660 trabajó para importantes instituciones religiosas de Granada, especialmente para la catedral, donde mantuvo una destacada rivalidad artística con Pedro Atanasio Bocanegra. Entre sus principales encargos figuran obras para conventos, iglesias y colegios religiosos granadinos, destacando composiciones como Flagelación de Cristo, Historia de San Juan de Dios y Los discípulos de Emaús.
Su pintura se caracteriza por composiciones dinámicas, riqueza cromática y una hábil combinación de modelos flamencos, italianos y españoles.
La pintura, por tanto, es un claro ejemplo de la obra de Juan de Sevilla, donde el movimiento de los personajes y el uso del color dan lugar a un episodio bíblico tan fundamental como es la Unción de Cristo en Betania.


